Febrero no ha sido un buen mes para la renta variable americana ni china. El S&P 500 cerró ligeramente en negativo, el Nasdaq cayó alrededor de un 2% y el MSCI China retrocedió cerca de un 5,8%.
Por el contrario, este inicio de año está resultando especialmente positivo para la renta variable europea, india y asiática (ex China), que acumulan rentabilidades de entre el 7% y el 15%, lo que vuelve a poner de manifiesto la importancia de mantener una adecuada diversificación geográfica en las carteras.
Estados Unidos: corrección en software, dudas sobre la IA y ruido comercial
Durante febrero, el sector software estadounidense sufrió una fuerte corrección, liderando las caídas tecnológicas y presionando al Nasdaq, tras semanas de resultados empresariales sólidos que, sin embargo, no lograron alcanzar las expectativas extremadamente elevadas ya descontadas en precios y múltiplos.
La narrativa de riesgo alrededor de la inteligencia artificial intensificó las ventas: agentes de IA capaces de automatizar tareas tradicionalmente realizadas por software convencional podrían erosionar licencias, suscripciones y servicios, afectando especialmente a modelos SaaS (Software as a Service) basados en pago por usuario.
A esto se sumó la rotación de inversores hacia activos menos expuestos a tecnología.
Como resultado, los múltiplos del sector han caído y actualmente el software cotiza con descuentos históricos frente al Nasdaq, reflejando tanto una corrección de expectativas como una reevaluación estructural del impacto que la IA puede tener sobre la industria.
En los últimos días del mes, el miedo a la disrupción que la inteligencia artificial pueda generar se contagió más allá del sector tecnológico, afectando incluso a sectores tradicionalmente defensivos como banca y plataformas de pagos.
Un informe publicado por Citrini Research sobre posibles escenarios derivados de la IA desencadenó ventas generalizadas el lunes 23.
Compañías como JPMorgan, Visa, Mastercard y American Express registraron caídas significativas, reflejando que los inversores comienzan a extrapolar el riesgo tecnológico a modelos de negocio dependientes de transacciones financieras, servicios y empleo cualificado.
En este contexto, los resultados de NVIDIA destacaron como uno de los hitos más relevantes del mes.
La compañía volvió a demostrar que atraviesa otro trimestre excepcional, sin señales de desaceleración operativa. Presentó ingresos récord de 68,1 billones de dólares, acompañados de un sólido margen bruto del 75%, reflejando tanto fortaleza en la demanda como poder de fijación de precios.
Además, las perspectivas presentadas para el primer trimestre de 2026 apuntan a unos ingresos de 79,6 billones de dólares, reforzando la narrativa de continuidad en el crecimiento del negocio.
Datos macroeconómicos y política comercial
En el plano macroeconómico, los datos estadounidenses reflejaron una economía que continúa creciendo, aunque mostrando señales de moderación.
La tasa de desempleo de enero fue del 4,3%, frente al 4,4% esperado por el mercado. Por su parte, el IPC de enero se situó en el 2,4%, ligeramente por debajo del 2,5% esperado.
Sin embargo, el crecimiento trimestral del PIB fue la mitad de lo previsto, registrando un avance del 1,4% frente al 2,8% esperado.
Aunque este dato pueda parecer negativo inicialmente, se explica en gran medida por el cierre parcial del gobierno estadounidense, que se prolongó durante casi la mitad del último trimestre.
En el ámbito político-comercial, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un veredicto clave sobre la legalidad de determinados aranceles impuestos por la administración Trump.
El fallo, que limita parcialmente la capacidad de imponer ciertas medidas sin respaldo legislativo adicional, introdujo incertidumbre jurídica y abrió la puerta a posibles revisiones en la política comercial estadounidense, generando mayor incertidumbre en los mercados.
Adicionalmente, las tensiones entre Estados Unidos e Irán aumentaron durante el mes tras diversos incidentes en Oriente Medio relacionados con el programa nuclear iraní, nuevas sanciones económicas y un despliegue militar sin precedentes en la región.
El riesgo geopolítico elevó la prima de riesgo en el petróleo y reforzó la demanda de activos refugio como el oro.
Crédito privado: el foco en Blue Owl
Uno de los principales focos de tensión del mes fue el caso de Blue Owl Capital, uno de los grandes financiadores del despliegue físico de la inteligencia artificial.
A diferencia de las tecnológicas cotizadas, su exposición no se centra en el desarrollo de software, sino en la estructuración de préstamos multimillonarios destinados a la construcción de centros de datos utilizados por compañías como Meta Platforms o CoreWeave.
El problema surgió cuando, durante febrero, la firma se vio obligada a vender aproximadamente 1.400 millones de dólares en préstamos desde varios fondos para generar liquidez y hacer frente a reembolsos.
Más preocupante aún, decidió suspender permanentemente las retiradas trimestrales en uno de sus vehículos dirigidos a inversores minoristas, optando por devolver el capital únicamente a medida que se liquiden los activos subyacentes.
Aunque las ventas se ejecutaron cerca del valor nominal —lo que sugiere que no existe un deterioro inmediato de la calidad crediticia— la señal enviada al mercado es delicada.
La necesidad de desinvertir activos y restringir liquidez ha sembrado dudas sobre la sostenibilidad del modelo de financiación que ha respaldado el boom de los centros de datos.
El mercado empieza a cuestionarse si el elevado apalancamiento utilizado para impulsar esta expansión podrá sostenerse si los ingresos vinculados a la inteligencia artificial no crecen al ritmo previsto.
En un entorno donde gran parte de la narrativa se apoya en expectativas futuras de crecimiento, cualquier tensión en financiación introduce un elemento de vulnerabilidad que preocupa tanto a inversores institucionales como minoristas.
Europa: fortaleza bursátil con el foco en el BCE y los resultados empresariales
Las bolsas europeas registraron un comportamiento muy positivo durante el mes, con subidas generalizadas en índices como el Euro Stoxx 50, el DAX y el CAC 40.
Este comportamiento estuvo impulsado por varios factores clave.
Por un lado, los datos macroeconómicos mostraron una desaceleración de la inflación más rápida de lo previsto en la eurozona.
El último dato de inflación, situado en el 1,7%, fue el más bajo registrado en la región desde 2024, reforzando las expectativas de próximos recortes de tipos por parte del Banco Central Europeo.
Además, la temporada de resultados empresariales sorprendió positivamente, con un 57% de las compañías superando las estimaciones de los analistas.
En conjunto, este entorno favoreció entradas de capital hacia la renta variable europea y mantuvo un tono claramente optimista en los mercados durante gran parte del mes.
Asia: máximos en Japón y Corea antes del giro geopolítico
Los mercados de renta variable asiáticos experimentaron un comportamiento mixto, con momentos especialmente destacados y un cierre de mes condicionado por la geopolítica.
Japón y Corea del Sur lideraron las subidas durante buena parte de febrero.
El Nikkei 225 cotizó cerca de los 59.000 puntos en varias sesiones, mientras que el KOSPI superó niveles relevantes por encima de los 6.300 puntos, impulsados por el apetito inversor hacia tecnología y sectores cíclicos asiáticos.
Sin embargo, durante el último día de febrero se intensificó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, elevando el precio del crudo y disparando la aversión global al riesgo.
Este giro geopolítico provocó caídas en las bolsas y aumentó la volatilidad justo en el cierre mensual, neutralizando parcialmente las fuertes ganancias acumuladas previamente en Asia.
Implicaciones para las carteras
Febrero ha vuelto a demostrar que el principal riesgo de mercado en 2026 no está siendo estrictamente macroeconómico, sino de valoración y posicionamiento.
La corrección en software evidencia que incluso compañías con fundamentales razonablemente sólidos pueden sufrir fuertes ajustes cuando cambian las expectativas del mercado.
Al mismo tiempo, ha continuado la rotación desde tecnología hacia otros sectores, algo claramente visible en la amplitud de mercado.
A pesar de que el S&P 500 acumula rentabilidad negativa en el año, aproximadamente el 65% de las compañías —que representan un 38% del índice— han logrado batir su comportamiento, reflejando el buen tono subyacente de la economía estadounidense.
En este contexto, lo ocurrido refuerza nuestra tesis de reducir exposición a renta variable estadounidense en favor de mercados emergentes como China e India, donde las valoraciones relativas siguen siendo más atractivas.
Por último, aunque el euro corrigió ligeramente frente al dólar durante el mes, mantenemos nuestra decisión de conservar la cobertura de divisa.