Junio estuvo marcado por tres factores principales: la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la normalización parcial de los precios de la energía y el reajuste de las expectativas sobre política monetaria.
La reapertura del Estrecho de Ormuz y la relajación de las sanciones al petróleo iraní permitieron que el precio del crudo corrigiera desde los máximos alcanzados durante la fase de mayor tensión, reduciendo el riesgo de un shock inflacionista más persistente.
No obstante, la normalización del mercado energético será gradual, ya que los inventarios globales de petróleo siguen en niveles bajos y parte de la capacidad de producción afectada tardará en recuperarse.
En paralelo, los mercados continuaron alternando entre episodios de apetito por el riesgo y tomas de beneficios en los segmentos más revalorizados, especialmente tecnología, semiconductores e infraestructura vinculada a la inteligencia artificial.
Estados Unidos: pausa monetaria y el motor de los beneficios corporativos
La economía estadounidense mantuvo un crecimiento sólido durante el mes.
Los indicadores adelantados y la revisión al alza del crecimiento del primer trimestre confirmaron una actividad todavía resistente, mientras que el mercado laboral siguió mostrando fortaleza.
Sin embargo, la inflación continuó por encima del objetivo de la Reserva Federal.
El IPC general se situó en el 4,2% y el IPC subyacente en el 2,9%, con presiones todavía relevantes en el sector servicios.
La posterior caída del precio del petróleo debería reducir parte de esa presión durante las próximas semanas.
La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios, aunque el tono de su presidente, Kevin Warsh, fue considerablemente menos acomodaticio de lo esperado.
El mensaje claramente hawkish reflejó una Reserva Federal más preocupada por la persistencia de la inflación que por el crecimiento económico.
Como consecuencia, los mercados volvieron a descontar una elevada probabilidad de nuevas subidas de tipos durante 2026.
La renta variable estadounidense cerró el mes con un comportamiento ligeramente negativo, penalizada principalmente por la toma de beneficios en tecnología y semiconductores.
El S&P 500 retrocedió un 1%, mientras que el Nasdaq 100 cedió un 0,2%, tras varios meses consecutivos de importantes revalorizaciones.
La narrativa vinculada a la inteligencia artificial continúa siendo estructuralmente positiva, pero el mercado empieza a mostrarse mucho más exigente con las valoraciones y con las necesidades de financiación de las compañías relacionadas con centros de datos, semiconductores y computación en la nube.
De cara a julio, la temporada de resultados empresariales será determinante para validar las valoraciones actuales.
El mercado continúa esperando un crecimiento sólido de los beneficios.
Sin embargo, tras las importantes subidas acumuladas, cualquier decepción en márgenes, perspectivas de crecimiento o inversiones de capital podría provocar nuevas tomas de beneficios.
Europa: Fráncfort toma la iniciativa frente a la persistencia inflacionista
En Europa, el protagonismo del mes correspondió al Banco Central Europeo.
La institución decidió subir los tipos de interés por primera vez desde 2023, situando la facilidad de depósito en el 2,25%.
La decisión respondió al repunte de la inflación de la eurozona hasta el 3,2% durante mayo y al incremento de los precios de producción, que alcanzaron el 4,9%.
No obstante, los datos correspondientes a junio comenzaron a mostrar una moderación de las presiones inflacionistas.
La inflación general descendió desde el 3,2% hasta el 2,8%.
Esta mejora también fue visible en las principales economías europeas, salvo en España.
En Alemania la inflación se redujo desde el 2,7% hasta el 2,4%, mientras que en Francia descendió del 2,8% al 2,0%.
En conjunto, esta evolución reduce parcialmente la presión sobre el BCE para continuar endureciendo la política monetaria y podría facilitar una postura más flexible si el crecimiento económico continúa debilitándose.
Desde el punto de vista macroeconómico, Europa sigue mostrando un entorno delicado.
El PMI compuesto mejoró desde 48,5 hasta 49,5 puntos, aunque continúa situado por debajo del nivel de expansión de 50.
Esta combinación de inflación todavía elevada, aunque moderándose, y crecimiento económico débil mantiene a Europa en una posición especialmente compleja para la política monetaria.
En este contexto, la renta variable europea consiguió cerrar junio con un comportamiento ligeramente positivo.
El MSCI Europe avanzó un 2,9%, mientras que el Euro Stoxx 600 ganó un 2,5%, apoyados principalmente por compañías relacionadas con inteligencia artificial, electrificación, defensa y centros de datos.
Aun así, la recuperación europea continúa siendo muy selectiva y concentrada en determinados sectores de crecimiento estructural.
Asia: crecimiento selectivo y divergencias regionales
Asia volvió a mostrar un comportamiento muy desigual.
China continuó siendo el principal foco de debilidad.
El MSCI China cayó un 7,6%, penalizado por la debilidad persistente de la demanda interna, los problemas del sector inmobiliario y el mal comportamiento de grandes compañías tecnológicas como Alibaba y Tencent.
Los indicadores macroeconómicos confirmaron esta divergencia.
La producción industrial continúa apoyándose en las exportaciones y en la tecnología, mientras que las ventas minoristas volvieron a retroceder y la inversión residencial siguió mostrando una fuerte contracción.
En contraste, India mantuvo un comportamiento considerablemente más sólido.
El MSCI India avanzó un 1,2%, apoyado por una inflación más contenida, un crecimiento económico todavía expansivo y un entorno mucho más favorable tras la caída del precio del petróleo.
Corea del Sur y Taiwán continuaron beneficiándose del ciclo de semiconductores e inteligencia artificial, aunque acompañados de elevados niveles de volatilidad.
En Corea, el índice Kospi corrigió parte de las fuertes subidas acumuladas como consecuencia de la recogida de beneficios, la reducción del apalancamiento y las dudas sobre la sostenibilidad de las valoraciones tecnológicas.
Implicaciones para las carteras
De cara a la asignación de activos, consideramos conveniente adoptar una postura más defensiva durante las próximas semanas.
A lo largo de julio iremos reduciendo progresivamente el riesgo de las carteras, especialmente mediante una menor exposición a la renta variable alemana y a la tecnología estadounidense, segmentos que han mostrado un comportamiento especialmente positivo durante los últimos meses y donde apreciamos un mayor riesgo de recogida de beneficios.
Nuestra visión es que la dinámica observada durante junio, caracterizada por una elevada volatilidad y por un movimiento prácticamente lateral de los principales índices, podría prolongarse durante julio y agosto.
En este entorno, consideramos oportuno consolidar parte de las ganancias acumuladas, reducir exposición en aquellos segmentos con valoraciones más exigentes y mantener una mayor capacidad de reacción ante posibles correcciones de mercado.