Los tipos a largo vuelven a mandar: la deuda pública se tensiona mientras la renta variable resiste
Agosto ha cambiado el foco de los mercados. Si en los últimos meses la atención estaba puesta casi por completo en la Reserva Federal y en el futuro de los tipos de interés, esta vez el protagonismo ha pasado al extremo largo de la curva.
Las rentabilidades de la deuda a largo plazo se han disparado a máximos de varias décadas en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Japón. Los inversores empiezan a exigir una mayor compensación para mantener deuda a largo plazo, en un contexto marcado por déficits públicos elevados, una creciente necesidad de financiación y un volumen cada vez mayor de emisiones corporativas vinculadas a la inteligencia artificial.
Pese a ello, agosto ha sido en términos generales un buen mes para los activos de riesgo: la renta variable ha resistido apoyada en una temporada de resultados sólida, mientras que el oro, los metales preciosos y el bitcoin han vuelto a «resucitar», recuperando parte del terreno perdido en los meses anteriores.
Estados Unidos: el Tesoro entra en escena para frenar los bonos, el dólar y el yen
Si algo ha definido a Estados Unidos este mes ha sido la entrada en escena de Scott Bessent y el Tesoro para intentar frenar la caída del precio de la deuda a largo plazo. Ante una subida que llevó el bono a 30 años a rozar el 5,3%, su nivel más alto desde 2007, el Tesoro anunció que doblaría el importe de sus recompras de deuda a largo plazo, con la idea de dar algo de oxígeno a un mercado cada vez más tensionado. El alivio fue efímero: apenas unos días después, los bonos volvieron a situarse en niveles similares a los previos al anuncio, lo que llevó al propio secretario del Tesoro a comprometerse públicamente a realizar recompras aún mayores en las semanas siguientes.
Esta intervención ha tenido un efecto colateral relevante: el dólar se ha debilitado con fuerza, castigado por la sensación de que Washington está presionando a la baja el precio del dinero a largo plazo por la puerta de atrás. Este movimiento ha impulsado al oro, la plata y el bitcoin, cada vez más vistos como refugio ante la pérdida de confianza en el dólar.
En el plano geopolítico, el mes ha estado marcado por la escalada con Irán. Tras expirar el plazo de 60 días fijado en junio para alcanzar un pacto, la Administración Trump ha optado por endurecer la presión: Bessent ha anunciado lo que él mismo ha bautizado como el «D-Day económico» contra Irán, un paquete de sanciones dirigido a asfixiar las exportaciones de petróleo del país y a perseguir a quienes ayudan a esquivarlas.
A ello se suma la intervención conjunta, poco habitual, de Estados Unidos y Japón a principios de agosto para frenar la debilidad del yen, que había caído a mínimos de cuatro décadas frente al dólar. Fue la primera actuación coordinada de este tipo desde 2011 y logró que la divisa nipona recuperase terreno temporalmente.
En este entorno, la bolsa estadounidense ha mantenido un tono positivo durante buena parte del mes. Tanto el S&P 500 como el Nasdaq alcanzaron nuevos máximos históricos a mediados de agosto, aunque el impulso se fue moderando en la segunda mitad del mes. Así, el S&P 500 cerró agosto con una subida en torno al 2,6%, mientras que el Nasdaq subió un 4,8%.
A finales de agosto, Nvidia presentó sus resultados trimestrales en uno de los eventos más esperados del mes. La compañía volvió a superar las expectativas, con unos resultados muy sólidos y unas previsiones que confirman el fuerte impulso de la inversión en inteligencia artificial. La reacción inicial del mercado fue claramente positiva, con la acción llegando a subir más de un 7% en las horas posteriores a la presentación.
En materia de inflación, el IPC de julio se moderó ligeramente hasta el 3,4% interanual, frente al 3,5% de junio, mientras que la subyacente bajó del 2,6% al 2,5%. Por su parte, el mensaje de la Fed en Jackson Hole mantuvo un tono hawkish, destacando la persistencia de las presiones inflacionistas y moderando las expectativas de recortes de tipos.
Europa: el DAX bate récords mientras la inflación repunta
La inflación de la eurozona repuntó en julio hasta el 2,9% interanual, desde el 2,8% de junio, aunque la tasa subyacente se moderó ligeramente, del 2,6% al 2,5%. El repunte del dato general se explica sobre todo por la energía, mientras que la subyacente apunta a que las presiones de fondo, pese a seguir siendo persistentes, no se están acelerando.
Agosto ha sido un mes positivo para la renta variable europea, con el DAX como principal protagonista, aunque las últimas sesiones estuvieron marcadas por una fuerte corrección del índice. El resto de los grandes índices europeos se mantiene también en terreno claramente positivo en el año, si bien el mercado cerró el mes con un tono más débil tras la última semana. En este contexto, el MSCI Europa avanzó un 0,3%, mientras que el Eurostoxx 50 subió un 1,0%.
Por otro lado, la Comisión Europea aprobó una nueva ayuda de €6.100 millones para reforzar la defensa de Ucrania. Esta noticia acompaña el buen desempeño que lleva el sector de la defensa europea este mes, tras una buena temporada de resultados. No obstante, en las últimas dos semanas de agosto se produjo cierta recogida de beneficios, lo que esta provocando una ligera corrección del sector tras las fuertes subidas acumuladas.
Asia: Agosto de contrastes entre Japón, China y el apetito por la inteligencia artificial
Japón vivió uno de los meses más volátiles del año, con el TOPIX alternando máximos históricos a mediados de agosto con su mayor caída diaria desde marzo. En el resto de la región, el comportamiento fue más estable, aunque ligeramente negativo: tanto el MSCI China como el MSCI India retrocedieron un 0,4% en el mes.
El episodio más llamativo ha sido el debut bursátil en Shanghái del fabricante de robots humanoides Unitree Robotics, que se disparó un 460% en su primera sesión, la última muestra del entusiasmo inversor por la «IA encarnada».
Implicaciones en las carteras
Tras una temporada de resultados tan sólida en Estados Unidos, permanecemos optimistas con la renta variable americana. Aunque no descartamos algo de volatilidad en los próximos meses a medida que nos acerquemos a las elecciones de noviembre, mantenemos una postura constructiva de fondo. De cara a septiembre, el mercado mirará si los próximos datos de inflación y empleo confirman la pausa de la Fed, y si el Tesoro estadounidense logra, con sus recompras de deuda, contener la presión sobre el tramo largo de la curva.
La decisión de incrementar el peso de la renta variable en las carteras, con especial énfasis en el sector tecnológico, está resultando acertada: la fuerte revalorización del Nasdaq, que ha vuelto a marcar máximos históricos en agosto, nos ha permitido capturar buena parte de este rebote y reforzar la contribución del sector a la rentabilidad del año. Seguimos cómodos manteniendo la exposición, apoyados en unos beneficios que continúan siendo sólidos, aunque con una gestión activa de la diversificación.
En el terreno de divisas, la decisión de mantener la cartera cubierta frente al dólar también se está viendo recompensada: el euro ha vuelto a ganar terreno de forma notable este mes, en un contexto en el que la propia intervención del Tesoro estadounidense sobre el tramo largo de la curva ha contribuido a debilitar la divisa.